Mi faceta de escritora Romántica

lunes, 31 de marzo de 2014

Hola!!!

Hoy es el último día de esta grandísima experiencia que he tenido. Realmente me ha gustado mucho, no os lo podéis imaginar, y sin duda estoy deseando hacer más meses Temáticos en el futuro
Pero el día de hoy os traigo una entrada, sin duda, fuera de lo común.
No sé si lo sabéis pero a mí me encanta escribir, no lo hago muy bien, pero es algo que me gusta y lo hago a menudo, creo que es una forma de desahogo por mi parte ya que se me ocurren cientos de ideas en la cabeza y siento que si no las escribo me van a explotar.
Así que hoy me gustaría escribiros algo, no es ningún extracto de ninguna historia ni nada parecido, sino simplemente… realmente no sé cómo llamarlo o si tiene algún nombre.
Se tratan de dos cartas, que cuentan… una breve historia.
Por supuesto, está relacionado con la Romántica

Espero que os guste y lo siento si no está muy bien, como he dicho, solo soy una aficionada.



Mi vida, mi amor.

No sabes cuánto agradezco que leas ésta carta cuando me dispuse a escribirla sabía que había muy pocas probabilidades que lo hicieses, pero necesitaba explicarme, necesitaba decirte que sigo amándote, necesitaba decirte que cuento los días para volvernos a ver, necesitaba decirte que cada minuto que paso lejos de ti no te siento lejos, porque siempre te llevo en mis pensamientos.
Siento haberte echo sufrir de esa manera.
De verdad, no era mi intención. Si pudiese, me quedaría tu dolor para que tú fueses siempre feliz.
Sé que te prometí que no volvería, que el tiempo que habíamos estado separados había sido más que suficiente para hacerme enloquecer. Pero cuando mi superior me llamó y me contó en la mala situación que estaban mis compañeros, mis hermanos, mis amigos, mi… familia. No pude borrar sus palabras de mi cabeza. Tenía que estar aquí, tenía que ayudarlos. No puedo olvidar que éste siempre ha sido mi lugar, que ésta ha sido mi familia por más de 3 años. ¿Cómo iba a darles la espalda?
Con estas palabras no quiero decir que ellos son más importantes que tú, nadie lo es, ni siquiera yo.
Quiero decir que no podría vivir pensando que ellos están sufriendo y que yo no he ido a ayudarlos, a intentar salvar sus vidas.
Aún no puedo sacarme de la cabeza aquel día en el que te tuve que decir que volvería a enfilar, que volvería al ejército unos meses más para terminar con los asuntos que había dejado pendientes.
No puedo sacarme de la cabeza tus lágrimas cayendo.
No puedo sacarme de la cabeza como corriste de mi lado y tuve que hacer el mayor de los esfuerzos para no correr detrás de ti y suplicarte.
No puedo sacarme de la cabeza que aunque fuese a tu casa, días después para darte una explicación, no me abrieras la puerta.
No puedo sacarme de la cabeza esas noches que pasé acostado en tu porche con la esperanza de que si seguía insistiendo terminaras abriéndome la puerta.
No puedo sacarme de la cabeza que tuve que subir a ese avión y no vinieras a despedirme.
No puedo sacarme de la cabeza que no te pude decir por última vez que te amaba.
Podría decirte que éste es mi sitio, que estoy feliz aquí. Pero te estaría mintiendo, no puedo ser feliz en ningún lado en el que no estés tú.
He pensado por días qué hacer. Quería saltar de ese avión para volver a casa y pedirte que me perdonases, que no me iba a marchar nunca más. Quería llamarte por teléfono pero sabía que me ibas a colgar en cuanto escucharas mi voz. Pensé en no hacer nada, que quizás estuvieses mejor sin mí, pero si te sientes la mitad de lo mal que me siento yo en este momento, sé que no será así. Así que pensé que quizás podía escribirte una carta contándote lo que te echo de menos, siempre me has dicho que amas cuando te escribo y te ayuda a pensar que estoy más cerca de ti. Eso es lo único que me ha animado a escribirte, pensar que no quemarías esta carta, que quizás la guardarías en un cajón cuando la recibieses, pero que terminarías leyéndola.
Sé que te prometí que me quedaría a tu lado, y sé que no lo he cumplido.
Pero sabes que no ha sido mi culpa, tú te enamoraste de mí con este corazón loco que tengo.
Ahora yo quisiera hacerte una nueva promesa.
Te prometo que cuando todo esto se solucione volveré a casa para siempre. No más guerras, no más muertes, no más temor. Solos tú y yo.
Te prometo pensar cada minuto en ti.
Te prometo seguir enamorándote mediante la distancia.
Te prometo compensarte por todo lo que te estoy haciendo sufrir.
Te prometo que lucharé día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto en volver sano y salvo.
Solo… prométeme algo, por favor. Prométeme que me seguirás queriendo, prométeme que cuando vuelva todo seguirá como ha sido antes, prométeme… prométeme que me esperarás.

Límpiate esas lágrimas, por favor, estás más hermosa con una sonrisa.
Con amor,


Raúl





Odio ser tan débil, odio que sepas como llegar a mi corazón aún sin estar cerca.
Te odio demasiado por eso.

Te prometo sonreír porque sabré que volverás a mi lado.
Te prometo seguir con mi vida adelante, porque no te has ido por siempre sino por unos días.
Te prometo mirar al cielo para contemplar las mismas estrellas que ves tú.
Te prometo…
Desearía hacerte estas promesas a la cara y llenarte de besos por esas palabras tan hermosas que me has escrito.
Por eso… solo te haré una promesa más.
Te prometo esperarte con la puerta abierta para que el día que regreses podamos seguir con nuestras vidas por donde lo dejamos.
Lo siento si fui infantil, egoísta y estúpida. Pero no podía dejar de pensar que te volvería a perder, tenía miedo de que en esta ocasión no volvieras. No podía soportar la idea de que te marchases.
Pero confío en ti, sé que vas a volver.
Y aquí te estaré esperando yo, hoy, mañana y todos los días.
Tuya por siempre

Ana 


Continuará…?

1 comentario:

  1. Simple aficionada... ¡Mentirosa! Me ha encantado, me ha enganchado desde la primera palabra y la manera de estructurar la carta, me he imaginado al pobre Raúl tumbado en un porche tipo *típico usa* y mirando atrás esperando ver a Ana para despedirse... Precioso.

    ResponderEliminar