Mostrando entradas con la etiqueta Walking Disaster. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Walking Disaster. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de mayo de 2013

Walking Disaster

WALKING DISASTER

Ficha Técnica


Título: Walking Disaster
Título Original: Walking Disaster
Saga: Beautiful#2
Autor/a: Jamie McGuire
Editorial: Atria Books
Año de Edición: 2013
Edición: Tapa Blanda con Solapas
Nº páginas: 433
ISBN: 9781476712987
Aún no publicado en España

Género: Romántica Juvenil



Sinopsis
¿Cuánto es amar demasiado?
Travis Maddox aprendió dos cosas de su madre antes de morir. Ama duro. Pelea más duro.
En Walking Disaster, la vida de Travis está llena de mujeres, juegos clandestinos y violencia. Justo cuando pensaba que era invencible, Abby Abernathy lo trae a sus rodillas.
Cada historia tiene dos lados.
En el New York Times Bestseller Beautiful Disaster, Abby ha contado su historia. Ahora es el momento de ver la historia a través de los ojos de Travis.


Mi Opinión
Tenía muchas ganas de leerme este libro y es que cuando leí Beautiful Disaster me gustó mucho, pero pensé que muchas cosas se habían quedado en el tintero, sobre todo el explicar algunos motivos de porqué Travis se comportaba de cierta manera.

Pero aunque este libro se centraba plenamente en Travis, tengo que decir que me ha decepcionado, porque pensaba que Jamie McGuire iba a profundizar más en el pasado de Travis, pero lo ha contado como si fuese de paso. Creo que lo leí y dije, espera, tuve que volver atrás y releerlo para decir, vale, me está contando el pasado de Travis, prácticamente no te das cuenta de ello, y es que el 70% de lo que te cuenta de Travis del pasado está en el Prólogo.

Yo quería saber que había exactamente en la mente de Travis en el momento que Abby lo dejaba, lo que tenía que pasar, lo que sufría… pero cuando leía esas partes no le llevaban más de un párrafo, y no contaban más de lo que había leído en Beautiful Disaster. Pensaba que íbamos a leer más momentos sobre la familia Maddox, pero creo que solamente vemos uno más de los que se cuenta en el anterior libro.

El libro está desarrollado en el mismo orden que el anterior, incluye prácticamente todas las partes, digo prácticamente porque se ha dejado muchas en el tintero, algunas en mi humilde opinión importantes, como por ejemplo, en el momento de la pelea cuando Travis y Abby se conocen por primera vez y él la llama por primera vez Pigeon (Paloma), sinceramente me gustaría saber con detalle qué es lo que le pasaba por la cabeza, porqué se fijó precisamente en Abby y no en las cientos de chicas que había allí.

Sin duda, sin miedo a equivocarme mis partes favoritas, y creo que fueron un gran regalo gracias a la decepción que me llevé del libro, fueron el capítulo 28 y el Epílogo. Y es que nos da un felices para siempre del libro. Nos cuenta lo que sucede en el futuro, después de su boda en Las Vegas. No tenía mucho interés en conocer este detalle, para mí se quedó bien con ese final, pero cuando lo leí, dije: “No, sin duda, éste es el final que merece esta historia, ahora si está completa”. Me ha encantado conocer ese último detalle, ese punto y final. Ya os digo, sin duda es mi parte favorita del libro.


El libro de Walking Disaster sin duda me ha decepcionado bastante, pero creo que esperaba demasiado de él. Pensaba que iba a conocer la historia de Beautiful Disaster desde un punto de vista muy profundo de Travis, y he notado que solamente ha sido un punto de vista superficial. Pero me ha gustado volver a leer la historia, y leer de nuevo esas escenas que me cautivaron. Y sin duda si os quedasteis preguntándoos qué pasa cuando regresan de Las Vegas, os encantará leerlo.





Walking Disaster es un libro que tiene dos ingredientes positivos. El primero, es que te invita a volver a vivir de nuevo la historia de Abby y Travis, y el segundo, es que ahora lo puedes vivir desde el punto de vista de Travis.

Walking Disaster consigue que nos imaginemos un final a la historia, pero no es un final en realidad, es un continuará… Porque no todas las historias terminan con una boda, sus personajes siguen viviendo.

Mi clasificación

viernes, 22 de febrero de 2013

Adelanto de Walking Disaster





Adelanto de walking disaster


Esta mañana cuando me he levantado he visto que @MvsoDesastre, la página de Twitter del libro Maravilloso Desastre, nos tenía una gran sorpresa en su página de Facebook.
¿Cuál es esa gran sorpresa? Pues un adelanto del libro Walking Disaster, el segundo libro de Maravilloso Desastre.
¿En qué consiste?
La verdad yo no tenía ni idea de qué iba a tratar, pero os puedo contar un poco de lo que se dice por Internet, y es que va a tratar de Maravilloso Desastre pero contado esta vez desde el punto de vista de Travis, pero aún no sé si será totalmente igual o que se añadirán nuevas escenas que no salía en el otro libro, como por ejemplo la vida de Travis antes de encontrarse con Abby en la pelea o cosas de esas.
La verdad, con lo poco que sé ya estoy ansiosa de que esté ya a la venta, porque el personaje de Travis me encantó y tengo gran curiosidad por saber  que se le pasaba por la mente en varias escenas, como cuando se despertó y Abby se había ido, cuando se le confesó…
Así que en Abril de este año ya podremos conseguirlo en las librerías.
Y sin más dilación ya os cuento ese gran adelanto que nos muestra.




― ¿Qué haces? ― dijo Shepley.
Se puso en la mitad de la sala, con un par de zapatillas en una de sus manos, y un algo de ropa sucia en la otra.
― ¿Hmm, Limpiando? ― respondí, empujando los vasos al lavavajillas.
― Puedo verlo. Pero… ¿Por qué? ― Sonreí, de espaldas a Shepley.
Él iba a patear mi trasero.
― ¿Estoy esperando a alguien?
― ¿Y?
― Pidge
― ¿Huh?
― Abby, Shep. Invité a Abby.
― Amigo, no. No! No arruines esto por mí, hombre. Por favor
Me voltee, cruzando los brazos en mi pecho.
― Lo intenté, Shep. Lo hice. Pero, no lo sé ― Me encogí de hombros ―Hay algo en ella.
La mandíbula de Shep se tensó bajo su piel, y después volvió al sofá para asegurarse de que no hubiera olvidado ningún envoltorio de condón vacío.
Nunca fue gracioso explicar eso.
El hecho de que me hubiera empaquetado todos esos hermosos condones coeducaciones del Eastern no era ningún secreto para nadie, pero no había ninguna razón para recordar cuando ellas vinieron a mi casa. Todo era cuestión de presentación.
Con Pigeon, sin embargo, tomaría más que una buena presentación para Bolsearla en mi sofá. En este punto estaba dando paso por paso. Si me concentro en el resultado final, podría mandar todo a la mierda en un segundo. Ella se da cuenta de cosas. Ella está muy lejos de ser ingenua como yo lo era, años luz atrás. Esta operación era todo menos precario.
Estaba en mi cuarto sacando la ropa sucia cuando escuché el toque de la puerta principal. Usualmente Shep escucha el carro de America para poder encontrarla en la puerta. Marica.
Murmuré, y después el cierre de la puerta de Shep fue mi señal. Salí de la habitación, y ahí estaba sentada: Gafas, su cabello estaba recogido en la parte superior de su cabeza, y llevaba algo parecido a un pijama. No me sorprendería si hubiera sido tomada de su ropa sucia.
Era difícil no romper en risas. Nunca una chica vino a mi apartamento vestida así. Mi puerta de entrada había visto faldas de jean, vestidos, incluso ha visto un vestido apretado encima de un bikini de tiras. Unas cuantas veces, demasiado maquillaje y loción con brillo. Nunca pijamas.
Su apariencia respondió de inmediato porque estuvo tan complicidad en  venir. Ella estaba tratando de provocarme nauseas para que la dejara en paz. Si no se veía absolutamente sexy de esa manera, tal vez hubiera funcionado, pero su piel era impecable, y su falta de maquillaje y el color de sus anteojos hacían que sus ojos resaltaran aún más.


― Era tiempo de que aparecieras ― dije, cayendo en mi sofá.
En un principio parecía orgullosa de su idea, pero a medida que hablábamos y yo me mantenía impenetrable, era claro que sabía que su plan había fallado. Mientras menos reía, yo estaba a punto de sonreír de oreja a oreja. Era tan divertida. No podía superarlo.


Shepley y America se nos unieron de nuevo. Abby estaba nerviosa, y yo estaba muy cerca de sentir vértigo. Pasó de dudar del hecho de que yo podría escribir un simple papel a cuestionar mi afición por la lucha. Me gustaba hablar con ella acerca de cosas normal, preferible a la incómoda tarea de pedirle que se fuera una vez que la hubiera bolseado. Ella no me entendía, algo intencionado por parte de ella, incluso cuando yo lucía enojado con ella.

― ¿Qué eres… Karate Kid? ¿Dónde aprendiste a pelear?
Shep y America parecían avergonzados por Abby. No sé por qué; pero estaba claro que no le importaba. Solo porque no hablara mucho sobre mi niñez no quería decir que me avergonzar de ella.


― Tuve un padre con problemas de bebida y mal temperamento, y cuatro hermanos menos que traían consigo el Gen Idiota.
―Oh ― dijo simplemente. Sus mejillas se volvieron rojas, y en ese momento sentí una punzada en el pecho. No estaba seguro de que era, pero me molesto bastante.
Inmediatamente traté de hacerla sentir mejor
― No te avergüences, Pidge. Papá dejó de beber. Los chicos crecieron.


― No estoy avergonzada ―Su lenguaje corporal era todo lo contrario a sus palabras. Me esforcé en pensar en algo para cambiar el tema, y entonces mencionar su sexy y desaliñado look vino a mi mente. Su pena fue inmediatamente reemplazada por la irritación, algo con lo que estaba más cómodo.


America sugirió que viéramos televisión, pero lo último que quería hacer era estar con Abby en una habitación y no poder hablar con ella. Me paré.
― Tienes hambre, ¿Pidge?
― Ya comí.
America alzó una de sus pestañas.
― No, tú no has comido. Oh… er… cierto. Lo olvidé. Comiste una… ¿pizza? Antes de que nos fuéramos.
Abby estaba avergonzada de nuevo, pero la rabia rápidamente lo cubrió.


Abrí la puerta tratando de mantener mi voz casual. Nunca había estado tan ansioso por conseguir a una chica a sola, sobre todo no tener relaciones sexuales con ella.
―Vamos. Debes de tener hambre.
Sus hombros se relajaron un poco
― ¿A dónde vas?


―Donde quieras, podemos ir a una Pizzería. ―Mi interior se encogió. Eso podría haber sido demasiado ansioso.
Ella miró sus pantalones.
―Realmente no estoy vestida ―Sonreí. No tenía idea de cuan hermosa era en realidad. Eso la hizo aún más atractiva ―Te ves bien. Vamos, estoy hambriento.
Una vez que estuve encima de mi Harley, finalmente pude pensar. Mis pensamientos eran usualmente más relajados en la motocicleta.


Las piernas de Abby estaban en mi cintura como una llave, pero fue aún más extraño que eso fuera relajante, también. Casi un alivio. La extraña urgencia que sentía alrededor de ella era desorientadora. No me gustaba, pero de nuevo, recordé que ella estaba cerca, así que fue tanto reconfortante como inquietante. Decidí poner toda mi mierda junta. Abby debía ser una paloma, pero ella era solo otra maldita chica más. No necesitaba conseguir que mis pantaloncillos estuvieran en todas.
Además, había algo debajo de la fachada de niña buena. Me odiaba porque había sido encendida antes por alguien como yo. Aun así no era ninguna puta. Ni una puta reformada. A esas podía olerlas a un metro de distancia. Mi cara de juego poco a poco se desvaneció. Por fin había encontrado una chica que me interesaba lo suficiente como para llegar a conocerla, y una versión de mí ya la había lastimado.


Apenas si conocía a la chica, y el pensamiento de un idiota haciéndole daño a Pidge me enfureció. Que Abby me asociara con alguien que la había herido era aún peor. Pise el acelerador mientras entrabamos en Pizza Shack. Ese viaje no fue lo suficientemente largo para solucionar el desastre en mi cabeza.
Ni siquiera estaba pensando en mi velocidad, por lo que cuando Abby saltó de la moto y empezó a gritar, yo no podía dejar de reír.

Iba al límite de velocidad.
― ¡Sí, si estuviéramos en la autopista! Ella soltó el amarre de su cabello salvajemente y después peino su largo cabello con sus dedos.
No podía dejar de mirar mientras ella envolvía sus largos mechones caramelos, y luego los ataba de nuevo. Imaginé como se vería en la mañana, y luego tuve que recordar los primeros diez minutos de Salvar al soldado Ryan para evitar que me pusiera duro. Sangra. Gritos. Instintos Visibles. Granadas. Armas. Más sangre.
Mantuve la puerta abierta.
No permitiría que nada te pasara, Pigeon.
Pisoteo furiosa en frente de mí y entro al restaurante, ignorando mi gesto de amabilidad. Era una maldita pena; era la primera chica a la que por primera vez había querido abrirle la puerta. Había estado esperando ese momento, y ella ni se enteró.